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¿Cómo afecta la pérdida de visión y audición al cerebro?

Actualizado: 24 mar


Con el pasar de los años, los seres humanos envejecemos y nuestros sentidos dejan de ser tan agudos como lo eran en la juventud. Es muy común la necesidad de hablarle a nuestros padres o abuelos con un volumen de voz más alto debido a que su capacidad auditiva se ha ido degenerando. A su vez, tampoco es extraño escuchar que más de un conocido tiene un pariente mayo que sufre de problemas visuales debido a la edad. La mayoría de las personas desarrollan baja visión debido a la degeneración macular, la retinopatía diabética, el glaucoma y las cataratas. Muchos creen que esta degeneración de los sentidos se debe a fallas en la capacidad cognitiva de las personas debido al envejecimiento cuando, lo cierto es que se trata de un proceso contrario.


Cuando la persona tiene la necesidad de esforzarse más para ver tiende a generar deterioros en su capacidad de atención, la memoria, el lenguaje y la capacidad de identificar y localizar objetos en el espacio. Según un estudio que se dio a lo largo de 7 años en personas mayores se identificó que , conforme se va deteriorando la vista y se va perdiendo la percepción sobre la profundidad y los contrastes, a la par se deteriora la capacidad cognitiva del adulto mayor. Esto se debe principalmente a que cuando una persona percibe el deterioro de uno de sus sentidos, en este caso la visión, su actividad física y social se reduce, las cuales, como bien es sabido, son fundamentales para una adecuado desarrollo del cerebro.


Cuando no puedes escuchar bien, el cerebro recibe señales confusas y se ve forzado a trabajar más para dilucidar el significado del mensaje. Un estudio realizado a 1984 adultos mayores reveló que quienes tuvieron una pérdida auditiva eran 24% más propensos que sus contemporáneos con audición normal a experimentar disminución cognitiva en los seis años posteriores. Sus habilidades cognitivas disminuyeron hasta un 40% más rápido que las de otras personas con audición normal. Tuvieron muchos más problemas con funciones cerebrales como el pensamiento y la memoria, los cuales se desarrollaron en promedio tres años antes que en la gente de su edad con audición normal. Además, mientras más severa era la pérdida del oído al inicio del estudio, más grande era su pérdida cognitiva a lo largo del tiempo.


Tomando estos estudios en cuenta resulta fundamental tomar acciones preventivas en cuanto nos sea posible. Cuidar nuestra visión y nuestra capacidad auditiva mediante chequeos constantes que garanticen las óptimas condiciones, tanto de nuestros ojos como de nuestros oídos podría garantizarnos no solo una vida larga, sino una vida de calidad. Sin embargo, si ya contamos con deficiencias en alguno de estos órganos resulta fundamental adaptar nuestro espacio para que poseamos un adecuado desenvolvimiento en el ambiente con el que convivimos más seguido. De esta forma, las limitaciones no calarán tan rápidamente en nuestra mente. Finalmente, resulta fundamental una visita al psiquiatra o al neurólogo que nos provea de un análisis adecuado sobre cómo va progresando nuestro desarrollo cognitivo y así tomar las medidas preventivas necesarias según cada caso.


En INA contamos con una serie de evaluaciones neurocognitivas que te ayudarán a conocer la evolución de tu desarrollo cognitivo. Estas evaluaciones consisten en un proceso que permite determinar el estado cognitivo y conductual de una persona. Incluyen la exploración de capacidades o funciones cognitivas (atención, memoria, lenguaje, función ejecutiva, etc.), del nivel de autonomía del sujeto en vida cotidiana (actividades básicas, instrumentales y avanzadas) y, en ocasiones, permite detectar cambios afectivos, conductuales y de personalidad. Si deseas más información sobre este servicio ¡No dudes en contactarnos!

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