• INA

¿Por qué los niños son crueles?


¿Alguna vez te has detenido a analizar el comportamiento de los niños? Ya sean tus hijos, sobrinos o hermanitos menores, es sencillo percatarse de que hay un elemento maligno en su comportamiento. No nos malentiendan, no queremos decir que los niños son malos, sino, más bien, inocentes. Y es precisamente esa inocencia, esa carencia de conocimiento que caracteriza su “crueldad”.


Primero, debemos tener en cuenta una verdad indiscutible: los adultos tenemos un código de ética y normas morales que difieren bastante de lo que el niño concibe como bueno o malo. Sabemos que la sociedad es mucho más compleja de lo que nos contaban cuando éramos niños. Precisamente, el ser conscientes de esta complejidad nos permite entender que hubo en nosotros todo un proceso de maduración, que hace que nuestra percepción sobre la vida cambie. Sin embargo, los niños no poseen este conocimiento y ello implica que su comportamiento se vea condicionado por diversas variantes, tanto internas como externas.


Lo cierto es que, para los niños, tanto la solidaridad, la amistad, la honestidad o cualquier otra de esas formas de interacción en las que se toma en cuenta al otro como persona, apenas las están descubriendo y aprendiendo a ponerlas a prueba. Esto se debe a que durante su primer año de vida el niño recién está empezando a descubrir el mundo, y pasa de estar en una etapa de autodescubrimiento a descubrir al otro. Es así que se muestra siempre expectante a las acciones de los demás y esto abarca tanto a los adultos como a otros niños de su entorno. Sin embargo, debido a que se trata de un proceso de transición, constantemente va a querer reafirmarse por lo que, por ejemplo, va a tener dificultad pa