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¿Por qué no todos sentimos igual lo que nos afecta?

hace 5 horas
2 min de lectura

Hay imágenes o situaciones que algunas personas sienten con mucha intensidad. Una escena triste, un gesto de miedo o una situación injusta pueden generar una reacción emocional fuerte, mientras otras personas las procesan con mayor distancia. En la vida cotidiana solemos explicar estas diferencias con frases como “ella es más sensible” o “él no se afecta tanto”, aunque detrás de estas respuestas también participan procesos cerebrales, hormonales y psicológicos.


Una investigación del Instituto Universitario de Salud Mental de Montreal y la Universidad de Montreal estudió estas diferencias en 46 adultos sanos, 25 de ellos mujeres. Los participantes observaron distintas imágenes y debían indicar si les provocaban emociones positivas, negativas o neutras. Al mismo tiempo, los investigadores registraban su actividad cerebral y previamente habían tomado muestras de sangre para conocer sus niveles hormonales, entre ellos estrógeno y testosterona.


Los resultados mostraron que las mujeres, en promedio, calificaban las imágenes negativas como emocionalmente más intensas que los hombres. Para conocer qué podía estar ocurriendo detrás de esa diferencia, los investigadores observaron con mayor detalle la actividad de dos regiones del cerebro: la amígdala y la corteza prefrontal dorsomedial.


La amígdala participa en la detección y procesamiento de estímulos emocionalmente significativos, especialmente aquellos relacionados con posibles amenazas. La corteza prefrontal dorsomedial interviene en procesos que ayudan a interpretar una situación, darle contexto y regular la respuesta emocional. Ambas regiones se activaron tanto en hombres como en mujeres mientras observaban las imágenes.


La diferencia más interesante apareció en la comunicación entre ellas. Los hombres mostraron, en promedio, una conexión más fuerte entre la amígdala derecha y la corteza prefrontal dorsomedial. Además, cuanto mayor era la interacción entre estas dos regiones, menor era la sensibilidad reportada frente a las imágenes negativas. Stéphane Potvin, coautor de la investigación, señaló esta relación como una de las observaciones más significativas y originales del estudio.


Los investigadores también encontraron una relación con las hormonas. Los participantes con niveles más altos de testosterona tendían a mostrar menor sensibilidad frente a las imágenes negativas. A esto se sumó otro resultado interesante: las personas con mayores rasgos psicológicos considerados tradicionalmente femeninos mostraban una mayor sensibilidad emocional, independientemente de que fueran hombres o mujeres.


Las diferencias emocionales parecen estar relacionadas con una combinación de factores cerebrales, hormonales y psicológicos. El sexo fue una de las variables estudiadas, pero también participaron los niveles hormonales, ciertos rasgos psicológicos y la comunicación entre distintas regiones cerebrales. Esta combinación ayuda a explicar por qué una misma situación puede generar respuestas emocionales diferentes entre personas.


Los resultados describen tendencias encontradas en un grupo pequeño de adultos sanos y deben interpretarse dentro de ese contexto. Cada persona construye su manera de responder emocionalmente a partir de múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales, por lo que estos patrones generales no permiten anticipar cómo reaccionará un hombre o una mujer en una situación particular.


La sensibilidad emocional puede expresarse de muchas maneras. Estudiar los mecanismos que participan en estas diferencias aporta pistas sobre por qué una misma escena puede conmover profundamente a una persona y generar una respuesta mucho más moderada en otra. Incluso frente al mismo estímulo, cada cerebro puede procesar la experiencia emocional de manera distinta.


Fuente: CIUSSS de l'Est-de-l'Île-de-Montréal y Universidad de Montreal, publicado en Psychoneuroendocrinolog 25 de septiembre de 2025


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