¿Cómo logra el cerebro reconocer que está soñando?

A veces, en medio de un sueño, una persona puede darse cuenta de que está soñando. Las imágenes y sensaciones siguen siendo vívidas y el sueño continúa, pero ahora es consciente de lo que está ocurriendo. Esta experiencia se conoce como sueño lúcido, un estado en el que se reconoce que se está soñando sin llegar a despertarse.
Los sueños lúcidos han despertado interés porque conseguirlos de manera predecible resulta difícil. Un equipo de la Universidad de Adelaida, liderado por el Dr. Denholm Aspy, estudió diferentes técnicas para aumentar la probabilidad de experimentar esta lucidez y observar qué ocurría con la calidad del sueño.
El estudio contó con 169 participantes y evaluó tres técnicas. La primera consistía en realizar comprobaciones de realidad durante el día, preguntándose “¿estoy soñando?” y observando el entorno con atención. La segunda pedía despertarse después de aproximadamente cinco horas de dormir, permanecer despierto durante un breve periodo y luego regresar a la cama. La tercera fue la inducción mnemónica de sueños lúcidos, conocida como MILD, una estrategia que utiliza la memoria para llevar una intención al sueño. Antes de volver a dormir, los participantes recordaban un sueño reciente, imaginaban el momento en que podrían reconocer que estaban soñando y repetían mentalmente la intención de darse cuenta la próxima vez que ocurriera.
Al combinar las tres técnicas, el 17 % de los participantes consiguió tener un sueño lúcido durante la semana de práctica, una proporción mayor que la registrada durante la semana previa. El resultado fue especialmente llamativo entre quienes utilizaron MILD y consiguieron volver a dormirse en los primeros cinco minutos: en este grupo, la tasa de éxito alcanzó aproximadamente el 46 %.
La rapidez para volver a dormir parece tener importancia porque la persona intenta conservar una intención mientras entra nuevamente en el sueño. De esta manera, el cerebro puede recuperar durante la experiencia onírica aquello que había preparado minutos antes: reconocer que está soñando.
El equipo también evaluó cómo se sentían los participantes al día siguiente. La práctica de estas técnicas y la aparición de sueños lúcidos no se relacionaron con una reducción significativa de la calidad del sueño, un dato importante al considerar métodos que incluyen despertarse durante la noche.
Para las neurociencias, esta experiencia resulta particularmente interesante porque durante un sueño lúcido permanecen presentes las imágenes y sensaciones propias del sueño mientras reaparecen capacidades como reconocer el propio estado y recordar una intención. Estudiar este fenómeno ofrece una oportunidad para investigar cómo interactúan la memoria, la conciencia y el sueño.
Los sueños lúcidos también podrían tener aplicaciones prácticas. Si se logra inducirlos de forma más confiable, podrían explorarse como apoyo en el tratamiento de pesadillas recurrentes y en el ensayo mental de habilidades físicas, sin que necesariamente se vea afectada la calidad del sueño.
Fuente: Aspy et al., University of Adelaide, 2017. Reality testing and the mnemonic induction of lucid dreams: Findings from the national Australian lucid dream induction study. Dreaming, 27(3), 206–231. Publicado en la revista Dreaming




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