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La teoría de la mente



El título de este artículo tiene un aire de cierta capacidad de "videncia", pero lo cierto es que dicha teoría es una realidad que casi todos los seres humanos poseemos y desarrollamos a muy temprana edad. La teoría de la mente o ToM, se basa en la capacidad que tiene el ser humano de predecir estados mentales de uno mismo y de los demás, lo que permite anticipar y modificar comportamientos propios y ajenos pero ¿qué es un estado mental? se trata de nuestros pensamientos, deseos, intenciones... Es decir, es nuestra capacidad de ser empáticos. Por ejemplo, cuando vemos a una persona llorar en un funeral asumimos que está triste, o cuando vemos a alguien con el ceño fruncido en el transporte público asumimos que ha tenido un mal día o que algo le molesta.


Conforme vamos creciendo, empezamos a desarrollar nuestros propios mapas, basados en nuestra experiencia, para así poder asumir y atribuirle a las demás personas pensamientos, deseos e intenciones, distintos a los propios. Ahora te cuestionas, ¿Por qué al principio dije que casi todas las personas poseen esta habilidad? La respuesta es evidente: porque no todos la han podido desarrollar. Y este pequeño porcentaje de personas con deficiente ToM se ve reflejado en el 1% de la población mundial que posee autismo. Es decir, más de 70 millones de personas.


Uno de cada 160 niños tiene un trastorno del espectro autista (TEA). “El déficit de ToM en niños con TEA sugiere que los problemas en comunicación, socialización e imaginación provienen de su incapacidad para representar y atribuir estados mentales” (Frith, 1989; Leslie, 1987, 1988). Para poder desarrollar la ToM, primero es necesario adquirir una serie de habilidades precursoras, que se ha demostrado correlacionan con el posterior desarrollo de la cognición social. Estas son la imitación, la atención conjunta y la simbolización.


Estas habilidades se adquieren en edades tempranas y facilitan el aprendizaje de funciones cognitivas más complejas que permitirán el desarrollo del pensamiento social. Cuando aparecen dificultades en alguna de estas áreas, existe riesgo de alteraciones futuras en la comunicación y la Teoría de la Mente. Un déficit de Teoría de la Mente implica mayor dificultad para desarrollar las habilidades sociales correspondientes a la edad, con lo que resulta más complejo interactuar con los demás de la forma esperada y poder establecer relaciones sociales positivas.


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