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El privilegio y la complejidad de sentirnos peruanos

Actualizado: 14 de sep de 2019

Desde que el niño nace, se encuentra sumergido en un mundo social que le exige comportamientos acorde con el medio en el que se encuentra. Es así como los individuos van reconociendo su pertenencia a distintos grupos sociales, entre los que se incluyen el barrio, el distrito, la región y el país en el que se desarrollan.


Este proceso le permite a la persona apropiarse de una serie de tradiciones culturales e históricas que posibilitan la identificación con su patria. A esta identificación, le llamamos: “identidad nacional”.


Cuando hablamos de identidad nacional, hablamos de una construcción social que responde a clasificaciones y roles que la misma sociedad ha ido forjando a lo largo de los vaivenes de su historia nacional. Entonces, ¿por qué es importante hablar de ella?


Los estudios sobre identidad nacional afirman que la forma en que se percibe cómo le está yendo a la nación y el hecho de sentirse vinculado a la misma es un referente importante para evaluar la satisfacción y el bienestar personal. Además, el tener una identidad nacional bien afirmada permite a los ciudadanos y al país identificar claramente su misión y su destino histórico.


El saberse perteneciente a un grupo social y compartir cosas en común con él, impacta positivamente en la autoestima de la persona y posibilita el sentido de pertenencia al asumirse como un miembro importante en la sociedad, favoreciendo la motivación por tener metas en la vida. Al tener algo útil que ofrecer, existe una razón de ser que se manifiesta en la sociedad, permitiendo a las personas evaluarse como suficientemente competentes para realizar acciones en beneficio del propio grupo social.

La pregunta que nos hacemos ahora es: ¿por qué a los peruanos nos resulta tan complicado mantener el sentimiento de pertenencia a la nación?


En el caso del Perú, la cuestión de la identidad nacional empezó a ser tema de debate poco después de la Independencia y sigue siéndolo hoy en día, pues la forma cómo se entiende la identidad peruana es tan compleja como su diversidad cultural.


En nuestro país, los procesos de construcción nacional son fundamentalmente procesos de fusión, en donde los fenómenos de migración tienen una influencia fundamental. Desde las asociaciones informales a través de las invasiones, creación de espacios públicos de reunión para emigrantes, escenarios donde se fomentan las fusiones musicales, tradiciones andinas en la ciudad, fusión gastronómica, restaurantes de comida amazónica, mercados con alimentos y productos especializados por regiones y provincias, etc.

Es por ello que la construcción del Perú como nación aún se pone en debate; sin embargo, incluso en los poblados más alejados, la mayoría de los individuos se consideran peruanos. No obstante, mientras las injusticias, la violencia y la discriminación ante la pluriculturalidad persistan, dicha construcción será precaria. Porque no basta que todos nos consideremos peruanos y celebremos el triunfo de la Selección, si la nación no nos considera a todos compatriotas con iguales derechos.


En todo caso, si la construcción nacional se ha conseguido y sigue consiguiéndose, el real desafío que tenemos ahora es transformar la discriminación, la violencia, la injusticia y la desunión, en aceptación de una realidad social pluricultural y pluriétnica y de una individualidad complementaria, más no aislada. ¡Viva el Perú!


Lic. Giomy Riveros Arenas

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