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La calma empieza en la respiración en complicidad con el cerebro

  • Foto del escritor: INA
    INA
  • hace 13 horas
  • 2 min de lectura

¿Por qué un gesto tan básico como respirar puede transformar nuestro estado emocional? Lo que antes parecía solo una percepción subjetiva, hoy se entiende como un proceso cerebral que regula la calma y la activación. 


Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Stanford logró identificar un pequeño grupo de neuronas que conecta directamente la respiración con los estados de excitación y calma del cerebro. Por primera vez, la ciencia pudo observar cómo el ritmo respiratorio influye, a nivel celular, en cómo nos sentimos.


Estas neuronas se encuentran en el tronco encefálico, una región encargada de funciones automáticas como la respiración. Además de generar el ritmo respiratorio, este sistema también transmite información hacia otras áreas del cerebro sobre el estado interno del organismo. Cuando la respiración es rápida e irregular, se asocia con un aumento de la activación cerebral. En cambio, cuando el ritmo se vuelve más lento y estable, las señales que se envían tienden a relacionarse con un estado de menor alerta.


Una de las estructuras involucradas en este proceso es el locus coeruleus, que participa en la regulación de la atención y la respuesta al estrés. Su nivel de actividad influye en cómo el organismo responde ante el entorno. Una mayor activación se asocia con estados de vigilancia más elevados, mientras que una disminución en su actividad se relaciona con un estado más regulado del sistema nervioso.


En los experimentos con animales, cuando los investigadores desactivaron este pequeño grupo de neuronas, ocurrió algo curioso. Los ratones seguían respirando con normalidad, pero se comportaban de manera mucho más tranquila, exploraban menos, se movían con calma y pasaban más tiempo en conductas asociadas a la relajación.


Esto ayuda a entender por qué prácticas tan antiguas como la respiración consciente, el yoga o la meditación tienen efectos tan consistentes en el estado emocional. No actúan solo desde la mente. Actúan desde circuitos muy básicos del sistema nervioso que conectan el cuerpo con la emoción.


Desde esta perspectiva, la respiración lenta no genera la calma de forma directa, sino que puede contribuir a modificar las señales internas que el cerebro utiliza para interpretar el nivel de amenaza o seguridad del entorno. Esto no elimina necesariamente la causa del malestar, pero puede influir en la forma en que el organismo responde ante ella.


En ese sentido, regular el ritmo respiratorio puede ser una herramienta sencilla que actúa sobre procesos fisiológicos concretos, facilitando un estado desde el cual la persona puede manejar mejores situaciones de estrés o activación elevada.


Fuente: Yackle, K., Schwarz, L. A., Kam, K., Sorokin, J. M., Huguenard, J. R., Feldman, J. L., Luo, L., & Krasnow, M. A. (2017). Breathing control center neurons that promote arousal in mice. Science. Universidad de Stanford.

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