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Imaginar algo bueno tambiƩn puede cambiar tu cerebro

  • Foto del escritor: INA
    INA
  • hace 1 dĆ­a
  • 2 Min. de lectura
Imaginar algo bueno tambiƩn puede cambiar tu cerebro

A veces pensamos que imaginar es perder el tiempo, pero estudios neurocientíficos demuestran que este proceso, al abordar temÔticas de experiencias positivas, puede cambiar tu cerebro en cuestión de segundos. Las imÔgenes cerebrales funcionales muestran que esta dinÔmica ocurre en las mismas regiones cerebrales que se activan cuando vivimos algo bueno de verdad.


Un estudio reciente reveló que cuando una persona imagina de forma vívida un encuentro positivo con alguien, su cerebro responde como si esa experiencia ya hubiera ocurrido, y esa respuesta no se queda solo en el ejercicio transitorio de la fantasía, sino que modifica cómo percibimos a los demÔs, qué esperamos de ellos y cómo decidimos relacionarnos después.


La investigación referida, fue liderada por neurocientíficos de la Universidad de Colorado y del Instituto Max Planck, y fue publicada en la revista Nature Communications. La propuesta era responder a la pregunta: ¿el cerebro puede aprender de algo que solo imaginamos? Sorprendentemente la respuesta fue sí.


Durante el estudio, los participantes imaginaron encuentros positivos con personas que antes les resultaban neutrales. DespuƩs de hacerlo, comenzaron a sentir mayor agrado por ellas, sino porque su cerebro habƭa registrado esa experiencia como algo valioso.


El procedimiento del estudio consistió en capturar imÔgenes de resonancia magnética funcional mientras los participantes imaginaban estas escenas. Los resultados mostraron la activación de los circuitos de recompensa del cerebro, especialmente el cuerpo estriado ventral, una región asociada a la regulación de la dopamina, sustancia que estÔ comprometida en los procesos de el aprendizaje y la formación de preferencias.


Este circuito suele activarse cuando algo bueno ocurre de forma inesperada en la vida real, pero en este caso, se activó solo con imaginar. Para el cerebro, una experiencia intensamente imaginada puede ser suficiente para generar aprendizaje emocional.


EstÔ claramente establecido, a partir de múltiples investigaciones en el campo de la  neurociencia cognitiva, que recordar el pasado e imaginar el futuro activan regiones cerebrales muy similares. Estos procesos se inician desde los primeros años de vida recordando e imaginando casi al mismo tiempo. En cambio, en la tercera edad, ambas capacidades tienden a disminuir juntas, inclusive cuando se produce un daño en las Ôreas de la memoria, también se afecta la capacidad de imaginar nuevas experiencias.


Bajo esta perspectiva, queda claro que Imaginar no es una creación mental que parte desde cero. Imaginar es reorganizar lo que el cerebro ya conoce y proyectarlo hacia adelante.


La Imaginación y su relación con la salud mental.


Las personas con trastornos de ansiedad o depresión suelen imaginar escenarios negativos de forma muy vívida. Esa repetición mental puede intensificar el malestar emocional, el miedo y la evitación. Pero este estudio muestra el otro lado de la moneda.


Si imaginar lo negativo puede reforzar el sufrimiento, imaginar lo positivo tambiƩn puede entrenar al cerebro para anticipar experiencias distintas.


Este conocimiento le da sentido a las intervenciones psicoterapéuticas en donde la imaginación guiada puede ayudar a reducir la ansiedad social, mejorar vínculos y ensayar respuestas emocionales mÔs seguras, entrenando al cerebro a adaptarse a la realidad de manera funcional.


Fuente del estudio: Universidad de Colorado en Boulder, en colaboración con el Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas.


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