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¿Por qué casi todos giramos la cabeza hacia el mismo lado al besarnos?

  • Foto del escritor: INA
    INA
  • hace 5 horas
  • 2 min de lectura

Cuando dos personas se acercan para besarse, el gesto suele ocurrir casi sin esfuerzo. El cuerpo se ajusta, la cabeza gira y el movimiento parece aparecer de manera automática. Lo curioso es que, en la mayoría de los casos, esa inclinación tiende a ir hacia la derecha, como si existiera una dirección preferida incluso en un acto tan íntimo y cotidiano.


Un equipo de investigadores de las universidades de Dhaka, Bath y Bath Spa quiso saber si esta tendencia era una costumbre aprendida en culturas occidentales o si podía tener una base más profunda. Para estudiarlo, observaron a 48 parejas casadas en Bangladesh, un contexto donde el beso romántico no suele mostrarse con frecuencia en público ni aparece de manera tan habitual en televisión o cine. Esto permitió reducir la influencia de modelos culturales externos y observar con más cuidado el comportamiento espontáneo.


Las parejas se besaron en privado, dentro de sus casas, y luego cada integrante respondió por separado cómo había ocurrido el beso. Los investigadores encontraron que más de dos tercios de los participantes inclinaron la cabeza hacia la derecha. El patrón apareció tanto en quienes iniciaban el beso como en quienes lo recibían, lo que sugiere que la dirección del movimiento no depende solo de la persona que toma la iniciativa.


El estudio también observó que los hombres fueron más propensos a iniciar el beso y que, cuando una persona inclinaba la cabeza hacia un lado, la otra solía acompañar ese movimiento para evitar una posición incómoda. En otras palabras, el cuerpo parecía ajustar la dirección de forma automática, buscando coordinación sin necesidad de pensarlo o hablarlo.


La presencia de este patrón en un contexto no occidental resulta relevante porque hace menos probable que se explique únicamente por la influencia de películas, series o imágenes románticas. Los investigadores plantean que la inclinación hacia la derecha podría relacionarse con la lateralización del cerebro, es decir, con la manera en que ciertas funciones se distribuyen entre los hemisferios cerebrales.


Esta lateralización aparece desde etapas muy tempranas del desarrollo. Incluso antes de nacer, muchos fetos muestran preferencia por girar la cabeza hacia la derecha. Esa tendencia inicial podría mantenerse en la vida adulta y expresarse en movimientos automáticos, especialmente en situaciones donde la emoción, la cercanía y la coordinación corporal ocurren al mismo tiempo.


Besar suele sentirse como un gesto emocional, pero también involucra procesos de orientación, sincronización y lectura del otro. La dirección en que inclinamos la cabeza puede parecer un detalle mínimo, aunque revela cómo el cuerpo y el cerebro participan juntos en acciones que vivimos como naturales.


Un beso requiere pequeños ajustes corporales que permiten que dos personas se encuentren de forma cómoda y coordinada. Estos movimientos ocurren con tanta rapidez que casi no los notamos, pero muestran cómo incluso los gestos más cotidianos pueden estar influidos por patrones del desarrollo y por la forma en que el cerebro organiza el movimiento.


Fuente científica: Universidad de Bath (Julio 17 / 2017). Estudio “La manera correcta de besar: sesgo de direccionalidad en el giro de la cabeza durante el beso”, de AKM Rezaul Karim, Michael J. Proulx, Alexandra A. de Sousa, Chhanda Karmaker, Arifa Rahman, Fahria Karim y Naima Nigar, publicado en Scientific Reports.


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