top of page

¿Cómo decide el cerebro qué contenido queremos compartir?

hace 17 horas
3 min de lectura

Seguramente te ha pasado mientras revisas el celular. Ves un video, un titular o una nota y algo hace que te detengas. Lees un poco más y quizá terminas compartiéndolo con alguien. Detrás de ese gesto intervienen procesos cerebrales relacionados con nuestros intereses, la manera en que nos vemos a nosotros mismos y lo que pensamos que podría resultar valioso para otras personas.


Una investigación de la Universidad de Pensilvania estudió qué ocurre en el cerebro cuando decidimos leer o compartir un contenido. Los investigadores querían conocer qué procesos permiten anticipar que una información resulte suficientemente interesante para nosotros y, al mismo tiempo, tenga posibilidades de circular entre muchas personas.


Para estudiarlo utilizaron resonancia magnética funcional (fMRI), una técnica que permite observar cambios en la actividad cerebral. Los participantes vieron titulares y resúmenes de 80 artículos de salud de The New York Times relacionados con nutrición, actividad física y vida saludable. Mientras los observaban, debían indicar qué tan probable era que leyeran cada artículo y qué tan probable era que lo compartieran.


Los investigadores analizaron especialmente regiones cerebrales relacionadas con tres procesos: pensar en uno mismo, imaginar lo que otras personas podrían pensar y valorar la importancia de una información. Después compararon esos patrones de actividad cerebral con la difusión que habían alcanzado los mismos artículos entre los lectores reales de The New York Times.


Los resultados mostraron algo interesante. Tanto al decidir qué leer como al pensar qué compartir, las personas parecían considerar información relacionada consigo mismas y con los demás. Un contenido puede llamar nuestra atención porque conecta con nuestras experiencias, intereses o con la manera en que nos vemos, mientras también pensamos en cómo podría recibirlo otra persona.


Esto puede explicar por qué compartir una publicación tiene una dimensión profundamente social. Podemos enviar un artículo porque creemos que será útil para un amigo, porque representa algo que consideramos importante o porque expresa una idea con la que nos identificamos. Incluso puede influir la imagen que queremos transmitir, por ejemplo, mostrarnos informados, empáticos o interesados en determinados temas.


Uno de los resultados más llamativos fue que la actividad cerebral registrada en un grupo relativamente pequeño de participantes permitió anticipar qué artículos alcanzarían una mayor difusión entre los lectores de The New York Times. Esto sugiere que existen ciertos patrones compartidos en la manera en que el cerebro valora la información social.


La investigación también encontró que las regiones relacionadas con pensar en uno mismo y en los demás convergían en sistemas cerebrales vinculados con el valor. De esta manera, nuestro cerebro parece integrar cuánto nos interesa una información, qué representa para nosotros y qué utilidad podría tener para alguien más antes de decidir leerla o compartirla.


Esta combinación permite entender mejor por qué algunas historias consiguen viajar rápidamente de una persona a otra. El contenido que compartimos puede revelar algo sobre nuestros intereses, nuestras relaciones y aquello que consideramos suficientemente valioso como para ponerlo en circulación.


La próxima vez que una publicación te lleve casi de inmediato a presionar “compartir”, observa qué despertó ese impulso. Quizá encontraste información útil para alguien, reconociste una experiencia propia o viste una idea que expresa algo que también querías decir. En ese pequeño gesto también aparece una parte de cómo nos relacionamos con los demás a través de lo que elegimos compartir.


Fuente del estudio: Universidad de Pensilvania. Investigación sobre los mecanismos cerebrales asociados con la lectura y difusión de artículos de salud de The New York Times.


Comentarios


bottom of page