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¿Por qué la Navidad nos puede generar depresión?


¿Alguna vez has escuchado hablar sobre la depresión navideña? Es muy probable que sí, pero no bajo esos términos. En un artículo anterior mencionamos que existen dos tipos de personas al hablar de Navidad. Las que la aman y las que la odian. Hoy nos concentramos particularmente en este segundo grupo. Lo cierto es que, independientemente de la saturación mediática que caracteriza a esta festividad, muchas personas pueden aborrecerla por los conceptos que le atribuyen. La propiedad nostálgica de esta festividad puede jugarle en contra a mucha gente. Sobre todo cuando recordamos a aquellos con los que ya no estamos o aquellos momentos en los que “todo era mejor” y al mirar el presente nos sentimos abrumados. Sin embargo, este malestar tiene una explicación mucho más profunda, arraigada a nuestro subconsciente y hoy te la explicaremos.


El origen de la depresión se encuentra en un desequilibrio de los neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, los cuales determinan nuestros niveles de felicidad. Rememorar un suceso doloroso en la vida de una persona puede disminuir el nivel de esos neurotransmisores y provocar una depresión. Para muchas personas, la navidad es un constante recordatorio de todo lo malo que les ha ocurrido. Este enfoque pesimista, desequilibra la producción de serotonina y como consecuencia la actividad del hipotálamo.


Pero ¿Qué tiene que ver el hipotálamo en todo esto? El hipotálamo se encarga de regular los ciclos de hambre y sueño, así como la respuesta física a las emociones. Digamos que la serotonina es la supervisora del hipotálamo. Si se reduce la producción de serotonina, el hipotálamo empieza a revelarse, lo que termina generando ciclos de sueño irregulares y un incremento y disminución del apetito. Síntomas comunes de las personas que se encuentran deprimidas.


La depresión fomenta la generación de cortisol, la hormona del estrés. Debido a que el hipotálamo tiene dificultad para regular este aumento de estrés, este termina afectando a la amígdala y, como consecuencia, deriva en una mayor facilidad a desarrollar el sentimiento de miedo ante situaciones cotidianas. En la práctica, este trastorno de la amígdala hace que la persona depresiva se vuelva muy pesimista. Apenas presta atención a los momentos positivos, mientras que las situaciones negativas tienen un impacto muy fuerte en ella. Esta idea constante de “todo va a ir mal” pueden llevarla a sufrir crisis de ansiedad.


¿Crees estar atravesando este tipo de depresión? No dudes en contactarnos. En INA contamos con novedosos métodos para realizar un diagnóstico adecuado de trastornos de estados del ánimo como lo es la depresión. Estos métodos son realizados sin restarle importancia de la observación clínica, como la Evaluación Neurocognitiva y Evaluación Emocional, así como imágenes funcionales como el SPECT Cerebral y alternativas terapéuticas como Terapias de Psicoeducación y Estimulación Magnética Transcraneal para los pacientes que no respondan al tratamiento farmacológico.


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