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¿El amor realmente alivia el dolor?

  • Foto del escritor: INA
    INA
  • hace 5 horas
  • 2 Min. de lectura
¿El amor realmente alivia el dolor?

Cuando algo duele, solemos pensar que estar en compañía lo aliviará, por eso buscar a la pareja o una mano cálida o a alguien importante que nos acompañe, tiene sentido. ¿Pero esta búsqueda ante el dolor tiene siempre la misma respuesta de alivio?


Un estudio realizado por investigadores de la University College London, el King’s College y la Universidad de Hertfordshire sugiere que la presencia de una pareja romántica no siempre reduce el dolor, inclusive, en algunos casos puede intensificarlo. Esto podría estar con relación a que el cerebro procesa la cercanía de formas muy distintas según cada historia emocional. 


En situaciones de dolor, no todos necesitamos lo mismo. Algunas personas se regulan mejor cuando alguien cercano está presente. Otras, en cambio, enfrentan el malestar de manera más interna ya que prefieren concentrarse, aislar estímulos y atravesar la experiencia por sí mismas.


Cuando una persona que tiende a evitar la cercanía atraviesa una situación dolorosa y su pareja está presente, el cerebro puede interpretar esa cercanía como una interferencia que lo mantiene en alerta y a la defensiva en lugar de relajarse, aumentando el dolor.


El estudio muestra que en las personas que presenta esta respuesta de amenaza ante la cercanía de un ser querido la actividad cerebral recluta las zonas implicadas en la detección de amenazas corporales y se activan más la pareja está cerca, como si el cuerpo siguiera percibiendo riesgo incluso en compañía.


En cambio, para quienes buscan cercanía emocional cuando algo duele, la presencia de la pareja no modifica de forma relevante la intensidad del dolor, no lo empeora, pero tampoco lo reduce necesariamente.


Todo esto nos lleva a una idea que el apoyo no funciona igual para todos. Acompañar no siempre significa estar encima. A veces, cuidar es respetar el modo en que el otro enfrenta el malestar. Por eso, imponer una forma de acompañar que no encaja con la manera en que alguien regula su dolor sí puede hacerlo más intenso. 


Hay que recordar que el amor tranquiliza, no duele. Escuchar cómo el otro necesita atravesar el dolor, sin asumir que todos reaccionamos igual, también es una forma profunda de cuidado.


Fuente del estudio: Estudio publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience. Investigación realizada por equipos del University College London, King’s College London y la Universidad de Hertfordshire.

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