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La IA para enfrentar el duelo: ¿Riesgos o beneficios?

  • Foto del escritor: INA
    INA
  • hace 11 horas
  • 3 Min. de lectura
La IA para enfrentar el duelo: ¿Riesgos o beneficios?

Durante siglos, el duelo ha sido un proceso profundamente humano que se expresa a través del llanto, los recuerdos, y aceptar la ausencia. Pero hoy, algunos recursos de la inteligencia artificial (IA) empieza a ocupar un lugar inesperado en ese proceso tan íntimo, ofreciendo la oportunidad de despedirnos de quienes ya no están.


Una investigación reciente, difundida por la Universidad de Kioto, advierte que la IA generativa está transformando silenciosamente la manera en que las personas afrontan la muerte, el recuerdo y la idea de dejar ir a través de simulaciones.


Hoy existen chatbots y avatares capaces de “reconstruir” digitalmente a una persona fallecida a partir de mensajes, audios, fotos o videos. Para algunos, hablar con esa versión artificial ofrece consuelo. Para otros, abre una herida que nunca termina de cerrar.


El psiquiatra e investigador Shisei Tei, de la Universidad de Kioto, lo explica con claridad: “estas continuaciones virtuales pueden aliviar el dolor en un primer momento, pero también pueden difuminar una frontera esencial, la que separa la presencia de la ausencia y cuando esa frontera se vuelve borrosa, aceptar la impermanencia se vuelve más difícil”.


El Duelo, componente fundamental en la salud mental


Desde la salud mental, el duelo no consiste en olvidar, sino en integrar la pérdida a la vida. Implica atravesar la incertidumbre, el silencio, la falta de respuestas. La IA, en cambio, tiende a ofrecer lo opuesto: respuestas inmediatas, presencia constante, continuidad artificial


Según Tei, delegar el apoyo emocional a una máquina puede debilitar la capacidad del ser humano de tolerar lo que no se puede controlar ni resolver. El dolor de una pérdida no siempre necesita ser calmado, aveces necesita ser vivido.


Empatía humana versus consuelo artificial


La investigación subraya que la empatía se construye cara a cara y en comunidad, y esta vivencia es irremplazable. Es en el contacto humano donde aprendemos qué significa estar vivos, acompañar, despedir y también morir.


Cuando el duelo se comparte, la muerte deja de ser solo una pérdida individual y se convierte en una experiencia relacional. Algo de quien se va permanece en la memoria colectiva, no porque siga “hablando”, sino porque sigue siendo significado por otros.


Dicho esto, y entendiendo que la IA no siente, no duda y no teme, no puede enseñar lo que implica ser humano frente a la muerte.


La investigación conecta este fenómeno con una idea de la cultura contemporánea de ver la muerte como algo que hay que retrasar, negar o “superar”. La tecnología, incluida la IA, puede reforzar esa ilusión de control. Pero negar la muerte, advierte Tei, es también negar la vida. Porque vivir implica aceptar que todo vínculo auténtico incluye la posibilidad de perderlo. De tal forma que aceptar la finitud no nos debilita, al contrario, nos vuelve más conscientes.


Reflexiones


La IA seguirá avanzando y con ella, surgirán nuevas preguntas éticas, psicológicas y humanas: ¿Hasta qué punto es sano mantener “vivos” a quienes ya no están?  ¿Cuándo el consuelo se convierte en evasión?  ¿Qué necesitamos realmente cuando alguien muere?


Esta investigación no demoniza la tecnología, pero recuerda algo esencial y es que ninguna herramienta debería reemplazar el proceso humano de elaborar la pérdida, porque dejar ir también es una forma de amar.


Fuente del estudio: Investigación sobre inteligencia artificial, duelo y salud mental, escrita por Whitney Hubbell y desarrollada a partir del trabajo del psiquiatra Shisei Tei, de la Universidad de Kioto

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