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El caso de daño cerebral más famoso de la historia


Tal vez el caso de daño cerebral más famoso de la historia sea el sufrido por un trabajador del ferrocarril llamado Phineas Gage el 13 de septiembre de 1848; 12 años después, el 21 de mayo 1860, Gage muere tras una crisis comicial o crisis epiléptica, es decir, una manifestación clínica brusca e inesperada, secundaria a una disfunción cerebral en la que se produce una descarga simultánea y excesiva de muchas neuronas. Pero ¿Qué le pasó a Phineas?


Gage dirigía un grupo de trabajo que estaba volando rocas para la construcción de la vía de ferrocarril Rutland & Burlington, al sur de la localidad de Cavendish (Vermont). Para ello preparaba las detonaciones perforando un agujero en la roca, añadiendo explosivos, un detonador y arena, para terminar compactando ésta carga con una barra de hierro. Gage estaba realizando estas tareas alrededor de las 4.30 pm cuando (posiblemente porque se le olvidara añadir la arena), se creó una chispa al contacto entre el hierro y la roca que provocaría la explosión de la pólvora, expeliendo la barra fuera del agujero, la cual atravesó el cráneo de Gage, entrando por el lado izquierdo de la cara de Gage y pasando por detrás del ojo izquierdo y saliendo por la parte superior de la cabeza.


Cualquiera pensaría que este accidente implicaría la muerte instantánea de phineas, pero no fue el caso. De hecho, Phineas se mantuvo consciente durante todo el accidente y pudo describirlo a la perfección a los doctores que los atendieron. Sin embargo, independientemente de la lesión física que se produjo (de la cual se recuperó en un mes), Gage sufrió un daño más profundo a nivel cerebral. Fue algo así como dejar de ser el mismo y convertirse en alguien más. Su personalidad se vio profundamente afectada y a continuación te explicamos el porqué.


Mientras que antes del accidente había sido eficiente, balanceado, y responsable, ahora era irregular, impulsivo, desenfocado, e irritable con facilidad. Si imaginamos que la corteza frontal frena la selección de impulsos primitivos que surgen del cerebro subcortical, entonces podemos ver cómo quitar esos frenos (debido a un pobre funcionamiento de la corteza frontal) permite la expresión de sentimientos que normalmente serían dominados.


Para ponerlo más claro, lo explicaremos mediante una analogía. Imaginemos que Phineas es una bicicleta que funcionaba en óptimas condiciones, pero que, después del accidente, perdió los frenos, y ahora es incapaz de detenerse o en términos más humanos, autorregularse. Esto se debe a que los lóbulos frontales están involucrados en la función del motor, solucionar problemas, la espontaneidad, la memoria, la lengua, la iniciación, el juicio, el control del impulso y el comportamiento social y sexual. Por ende, un pobre funcionamiento de la corteza frontal permite que se expresen más impulsos agresivos. Alternativamente, una corteza frontal sana y activa frena la conducta agresiva inapropiada.


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